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Por Olga Guirado, Alumna de “La Pizarra Opositores”

‘Nesoddtangen skole’ es una escuela noruega ubicada en un pequeño pueblo al otro lado del fiordo de Oslo donde tuve el placer de pasar una semana observando cómo es la educación allí.

El objetivo de la educación en este país va más allá del aprendizaje meramente académico. Allí todos los maestros tienen muy claro que la escuela es un lugar para hacer amigos y ser felices, por lo que potencian las relaciones sociales y enseñan al alumnado a desarrollar las habilidades necesarias.

Realmente las escuelas deben preparar a los niños y adolescentes para los retos a los que deberán enfrentarse a lo largo de la vida, por lo que el principal objetivo de la educación noruega es preparar al alumnado para ser competentes en la vida. De hecho, los estudiantes no tienen exámenes hasta décimo (nuestro 4º de E.S.O.) y nadie puede repetir curso durante este periodo.

Pero, ¿cómo lo consiguen? Lo primero que nos diferencia es que las escuelas están abiertas a la comunidad. Noruega es un país aparentemente más seguro que España y quizá por ello no existen vayas que rodeen el recinto escolar, las puertas están abiertas durante toda la jornada y los niños suelen ir solos (sin sus padres) a pie o en bicicleta al colegio.

Además, los niños tienen más tiempo libre para jugar y convivir con otros chicos y chicas; de hecho, todos (colegio e instituto, desde los 6 años hasta los 18 años) salen al mismo patio entre 15 y 30 minutos después de cada sesión (es decir, cada hora).

Cabe destacar que es un patio de grandes dimensiones con diferentes zonas para el ocio: canastas, redes, columpios, zona de montaña señalizada para “irse de aventura”…

Por otra parte, dentro del aula los maestros entienden las tareas académicas como algo secundario.

El alumnado realiza muy pocas actividades (1 o 2 en una hora) invirtiendo la mayor parte del tiempo en trabajar en pequeño grupo haciendo pequeñas tareas de investigación, leyendo o simplemente conversando con sus compañeros y maestros.

Los maestros en estas aulas son la guía, solo toman parte en el proceso de enseñanza- aprendizaje cuando se introduce un nuevo concepto o cuando alguien necesita ayuda.

Finalmente, algo que llamó mi atención fue la existencia de una asignatura que les enseña de forma práctica a cocinar y a llevar las cuentas del hogar. En este sentido, también conviene destacar que a pesar de que Noruega es un país totalmente bilingüe (prácticamente todo ciudadano habla inglés y noruego, como mínimo), en la escuela dedican apenas dos horas semanales a partir de 3º…

¿Cómo es posible? Hablándolo con los maestros de la escuela entendí que el alumnado tiene un gran oído y vocabulario y, consecuentemente, poco a poco va adquiriendo una buena competencia oral en dicha lengua dado que toda la televisión es en versión original y la escuela únicamente debe perfeccionarlo.

En definitiva, podemos aprender mucho de las escuelas noruegas, especialmente en cuanto a los contenidos actitudinales inculcados pero es imposible hacer una comparación directa ya que ni el ratio (ellos tienen entre 20-23 niños por aula) ni los contenidos establecidos por ley son los mismos (menos contenidos en cada curso escolar).

No es solo la escuela, como un cajón estanco y apartado, sino la sociedad en general lo que influye en la educación de un país.

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